23.03.2016: Nervios

Effects of Stress Image

 

A pesar de lo triste que pueda parecer, yo sufro de colon irritable desde los ocho años. Sí, desde los ocho años. A estas alturas de mi vida, lo atribuyo a la alta exigencia y disciplina con la que fui criada.

Está de más decir que crecí con los más atroces trastornos digestivos en los momentos de estrés, que fueron muchos. Mi sistema digestivo tiende a hacer lo que yo llamo “un golpe de estado” sobre mi organismo; sus efectos son generalizados y me impide vivir normalmente. Incluso, aprendí a vivir tolerando altos niveles de dolor para poder desarrollar una cotidianidad normal y seguir cumpliendo con mis obligaciones.

Creo que después de varios años de terapia logré identificar que la verdadera razón de mi sufrimiento digestivo es la tremenda auto-exigencia a la que me someto. Y efectivamente, cuando me di el permiso de “fallar”, es decir, de tener cansancio, de no sobre exigirme, mi trastorno gástrico se redujo casi en un 95%.

Aún así, creo que todas las personas que me rodean y con las que tengo confianza sufren de algún tipo de desorden físico producto del estrés. Palpitaciones y arritmias, jaquecas inmovilizantes, trastornos cutáneos, caída de cabello en zonas áreas específicas… una serie de indicadores que el cuerpo emite para alertar sobre los altos niveles de estrés a los que estamos sometidos.

Aunque probé con los medicamentos más fuertes (y eficientes), la solución siempre es la misma: escuchar al cuerpo y a la mente. Algo nos quieren decir.

 

Prompt de hoy.

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